Ahora, o nunca.
Ha pasado ya un tiempo desde que tengo la idea de poner un blog. Por una u otra causa no he podido hacerlo. En parte no me atrevía a dar luz a un producto no terminado y en otra, no tenía la experiencia necesaria para ofrecer lo que –según yo– sería un buen producto. Hoy, las cosas han cambiado, porque he tenido una revelación; revelación de conocimiento, cómo las que me gustan tener. Hoy es un buen día para continuar con mis ideales.
Ahora comprendo la esencia del pensamiento estoico. Tener los pies en la tierra es una virtud que regala sus frutos cuando es sembrada con entusiasmo. Puedo decir que no es precisamente el mejor momento de mi vida, para un nivel muy romántico de hablar; pero si afirmo que es el mejor momento para terminar de afinar los detalles prácticos de la enseñanza que reza: “Haz lo que predicas.”
Escribo al sabor de un trago de tequila con sangrita de una marca comercial; con el usual ansía contemporánea de nicotina y escuchando música de Yokko Kanno, tan clásico cómo me agrada estar. Hoy me percaté de que los factores circunstanciales son más comunes que probables; Que las verdaderas amistades no se van sin avisar y que el timing incluye la técnica. Read more